Viernes por la noche


Tiempo, insecto de Kafka
música, olvido de instantes recientes
síntoma de vida con sirenas encendidas.
“Incertidumbre” es una palabra
que ha parido la tierra como naturaleza inédita.
Descubro a mi familia en un enfoque surgido en la conciencia
de haber padecido una falsa nitidez.
Mi época, está siendo la época de todos los vivos
justo en que la muerte anda de fiesta y liba por las calles
como nosotros en aquellos tiempos de júbilo adolescente,
todo fue acelerado y hoy el estrépito se ha extinguido
y la lentitud nos lleva despacio a un reducto
que es la casa: carapacho y templo improvisado.
Fumar en la ventana, acto también improvisado de budismo
me trae los recuerdos de mi boca esbozando todos mis llantos y todas mis sonrisas.
Ya no tiene gracia que sea viernes, ya no escucho a mis colegas del trabajo
dándome la enhorabuena de que sea viernes
-¡¡De viernes…!!
Todos los días son un viernes desdibujado
de amaneceres en que el despertador ya no suena.
Pandemia ya no es un presunto título para un poema
atestado de metáforas de la miseria humana,
pandemia es el diluvio que
ha empapado los papeles de mi destino.

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